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Balance del segundo periodo ordinario de la LXVI Legislatura: productividad y dinámica del trabajo legislativo

Durante los meses de febrero, marzo y abril se presentaron un total de 1,349 iniciativas en la Cámara de Diputados; de las cuales solo fueron aprobadas 14, lo que corresponde al 1.03%. En el Senado de la República, mientras tanto, se presentaron 553 iniciativas y fueron aprobadas solamente 4, lo que equivale al 0.72% de aprobación.

El segundo periodo ordinario de sesiones del segundo año de la LXVI Legislatura concluyó el pasado 29 de abril. Durante dicho periodo, la dinámica de trabajo no difirió de la observada en periodos anteriores. Desde que la Presidenta Claudia Sheinbaum asumió el cargo en octubre de 2024, la agenda del Congreso de la Unión ha estado marcada por las prioridades del Ejecutivo Federal.

Durante los meses de febrero, marzo y abril se presentaron un total de 1,349 iniciativas en la Cámara de Diputados; de las cuales solo fueron aprobadas 14, lo que corresponde al 1.03%. En el Senado de la República, mientras tanto, se presentaron 553 iniciativas y fueron aprobadas solamente 4, lo que equivale al 0.72% de aprobación[i]. Si bien podemos observar que los 500 diputados y los 128 senadores han impulsado un número considerable de iniciativas, debe destacarse que el porcentaje de aprobación es muy bajo. Esto evidencia que

la productividad legislativa no debería medirse únicamente por el número de propuestas presentadas, sino por aquellas que efectivamente se dictaminan y aprueban.

Desde el inicio de la actual administración, la dinámica del Congreso ha consistido en priorizar las iniciativas del Ejecutivo, de octubre de 2024 a la fecha, la Presidenta Claudia Sheinbaum ha enviado al legislativo un total de 76 iniciativas, de las cuales 74 han sido aprobadas, lo que equivale a un porcentaje de aprobación de 97.3%.Ello se debe, en parte, a que MORENA, PT y PVEM conforman un bloque mayoritario en ambas Cámaras lo que permite aprobar reformas constitucionales y legales sin tener que negociar con la oposición.

En el periodo que concluyó hace unos días, la Titular del Ejecutivo Federal remitió a los diputados y senadores 11 reformas en materias trascendentes como las modificaciones a la Carta Magna y a la Ley Federal del Trabajo para la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, cuya implementación será gradual; asimismo la creación de dos nuevas leyes, la Ley de Cine y el Audiovisual y la la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar; además de reformas a la Ley Federal de Derechos de Autor para proteger los derechos de las personas trabajadoras artistas intérpretes o ejecutantes en el marco del auge en el uso de la Inteligencia Artificial, y la reforma constitucional para facultar al Congreso para expedir leyes en materia de feminicidio.

En este periodo, el Poder Legislativo también desechó por primera vez una reforma impulsada por la Presidenta desde que asumió el cargo. La reforma constitucional, que proponía reducir el financiamiento a los partidos políticos, eliminar a los 32 senadores de representación proporcional y modificar el mecanismo de elección de los 200 diputados de representación proporcional, no alcanzó la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, por lo que fue rechazada.

Ante ello, la Titular del Ejecutivo optó por enviar una segunda propuesta denominada Plan B, la cual ya no contemplaba modificaciones a la integración del Congreso ni al financiamiento de los partidos políticos. La iniciativa proponía que la consulta de revocación de mandato del Ejecutivo pudiera solicitarse en una sola ocasión y durante los tres meses posteriores a la conclusión del segundo o tercer año del periodo constitucional, lo que implicaba que dicha consulta pudiera llevarse a cabo de manera simultánea con las elecciones intermedias de 2027 para renovar la Cámara de Diputados. Sin embargo, nuevamente los legisladores de la mayoría decidieron suprimir esta disposición del dictamen aprobado.

Finalmente, las modificaciones aprobadas contemplan la reducción de presupuesto para las legislaturas locales, y y determinan que las remuneraciones de los consejeros electorales, magistrados electorales, secretarios de órganos administrativos y titulares de áreas ejecutivas y técnicas u homólogos del Instituto Nacional Electoral, los organismos públicos locales electorales y los tribunales electorales de las entidades federativas, no podrán ser superiores al salario de la persona Titular del Ejecutivo Federal.

Como ocurrió en periodos anteriores de la LXVI Legislatura, la agenda legislativa estuvo dominada por los temas de la Presidenta, lo cual sugiere que el Poder Legislativo no necesariamente funciona como un contrapeso frente al Ejecutivo Federal, principio fundamental de la división de poderes en un sistema democrático; sin embargo, en este periodo MORENA, PT y el PVEM demostraron que también pueden usar su mayoría para frenar las propuestas del Poder Ejecutivo como ocurrió con la reforma electoral. En suma, los datos del periodo evidencian una baja productividad legislativa si se analiza desde la relación entre iniciativas presentadas y aprobadas. A pesar del elevado número de propuestas impulsadas por los legisladores, el mínimo porcentaje de aprobación refleja limitaciones en los procesos de dictaminación y construcción de consensos, aunado a la concentración de la agenda legislativa por las propuestas del Ejecutivo, situación que no parece encaminada a modificarse en el próximo periodo.


[i] Datos del Sistema de Información Legislativa https://nsil.gobernacion.gob.mx/

Este texto fue escrito por Jorge Cervantes, Analista de Información Estratégica, y Ana Vite, Coordinadora de procesos federales en el Área de Información Estratégica, en Grupo Estrategia Política.

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